domingo, 3 de febrero de 2008

Balance 2007 y perspectivas 2008


Al inicio del 2007 había altas expectativas económicas para el país. En medio de una coyuntura externa excepcional, salimos de 2006 con un crecimiento de apenas 4%, que ubicó a Chile en un magro duodécimo lugar en América Latina. Durante el primer semestre las expectativas parecían cumplirse y crecimos al 6%. Sin embargo, este escenario comenzó a desdibujarse en el tercer trimestre.

Inicialmente las autoridades argumentaron elementos puntuales relacionados al sector energético y minero, o la existencia de dos días hábiles menos en septiembre. Lo cierto es que desde julio el crecimiento del Imacec no volvió a llegar siquiera al 5%. Sin la cifra de diciembre, pero con la información disponible sabemos que el crecimiento del segundo semestre difícilmente alcanzará 4,5% y el año cerrará en torno al 5,2%. Esto ubica a Chile apenas en la posición 84 entre las economías en desarrollo.

No es posible justificar este magro desempeño sólo por factores puntuales. Y no cabe alegrarse frente al Imacec de 4,6% en noviembre, aunque fuera superior al esperado, porque estamos creciendo a tasas sumamente modestas.

Se desinfla 2007

¿Por qué disminuyó el crecimiento durante el segundo semestre? En términos sectoriales, la gran culpable es la energía, sector que se contrajo fuerte, principalmente por un menor aporte de las centrales hidroeléctricas y una participación inferior de la generación a ciclo combinado, fruto de las crecientes restricciones en el suministro de gas natural argentino. Por otra parte, la producción minera se desaceleró principalmente por las huelgas y también el terremoto de noviembre.

El sector agropecuario se contrajo en parte importante por las heladas, aunque es probable que la apreciación del peso a lo largo del año haya influido también. Este último efecto está, sin duda, presente en la desaceleración de la industria.

El mercado laboral estuvo marcado por un ambiente altamente conflictivo en 2007. Existe un alto costo asociado a las huelgas y los días de trabajo perdidos; sin embargo, estos costos son menores al daño que provoca un clima laboral cada vez más conflictivo en Chile. La Ley de Subcontratación entró en vigor en enero. El organismo encargado de fiscalizar su cumplimiento -la Dirección del Trabajo- le ha dado una interpretación antojadiza, obligando a contratar a los subcontratados, lo que ha sido resistido incluso por empresas estatales como Codelco. Es cierto que el desempleo bajó significativamente el primer semestre, pero luego aumentó fuerte hacia fines de año, a la par de una caída importante en la generación de empleo.

Pero definitivamente uno de los elementos por los que será recordado 2007 es el fuerte aumento en la inflación a niveles no observados desde 1995. Muchos factores contribuyeron a que esto ocurriera: el aumento en los precios internacionales del petróleo, la leche y los granos, las heladas internas y la cuenta de la luz son los más prominentes, aunque un gasto público que se expandió casi al doble que la economía y una política monetaria algo acomodaticia también influyeron.

Un 2008 desafiante

La fuerte caída del mercado accionario local, mayor a la de las principales plazas latinoamericanas y mundiales, inauguró un año que se anticipa complejo. Las causas de ello son varias: la crisis subprime, que genera una alta incertidumbre respecto al futuro económico mundial; el alto precio del petróleo; el oficio Berstein, que instruye a las AFP a reducir sus inversiones en renta variable en un plazo menor al que les da la ley (lo que puede ser calificado como un "autogol"), y el aumento en la tasa de política monetaria para controlar la inflación y mantener ancladas las expectativas.

Una de las principales preocupaciones para este año es el deterioro del escenario externo. Ya hay una importante desaceleración en EE.UU., como lo han demostrado las últimas cifras inmobiliarias y laborales, y posiblemente esté en recesión. La Fed probablemente reducirá la tasa en 50 puntos base en su próxima reunión de política monetaria del 31 de enero. Por otro lado, el precio del barril de petróleo se ha mantenido elevado, entre 90 y 100 dólares. Asia emergente, especialmente China, es la gran esperanza, pero no será completamente inmune a la desaceleración (o recesión) en EE.UU. Y poco podemos esperar de Europa y Japón. Esta situación indudablemente afectará el crecimiento de la economía chilena.

Llevar de vuelta la inflación al rango meta es una de las tareas más duras para el 2008, en especial cuando las expectativas del mercado a mediano plazo han comenzado a desanclarse y hoy superan el techo de 4%. Posiblemente haya algún alza de tasas adicionales a la realizada en la reunión del jueves pasado. La baja de tasas de la FED y el alza local ya han generado una apreciación cambiaria récord en Chile, que presiona la competitividad de los sectores exportadores y de los que se esfuerzan en sustituir importaciones cada vez más baratas. En este escenario, no se ven muchas fuerzas para una recuperación significativa del dólar, al menos en el corto plazo.

En el ámbito laboral, el gran desafío es conseguir un ambiente de mayor cooperación, lograr una interpretación razonable de la ley de subcontratación y terminar los ruidos de cambio en el ámbito de negociación colectiva hacia las ramas de actividad. Esta verdadera cruzada contra la subcontratación que existe en Chile atenta contra la competitividad de nuestra economía y, últimamente, contra la libertad de emprender. Cualquier producto medianamente complejo, como un computador, tiene partes y piezas hechas en muchos países distintos, la esencia de la subcontratación.

Finalmente, erradicar la violencia mapuche y agilizar los trámites ambientales que entraban a muchos proyectos de inversión de gran importancia para nuestro país, especialmente en el sector energético, son otros dos desafíos formidables para el 2008. ¿Quién dijo que el 2008 iba a ser tranquilo?

Felipe Larraín (www.chilecontodos.cl)

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